Información general: Argentinaagosto de 2005 RESEÑA
Nombre Oficial Geografía Población Gobierno Economía (2002) 2002/2001
Importaciones (En 2002, US$9.000 millones): maquinaria, vehículos y productos para el transporte, productos químicos. Principales proveedores: MERCOSUR 32%; UE 23%; TLCAN 22%. En 2002, las importaciones procedentes de Estados Unidos representaron el 20,1 por ciento, mientras que 89,0 por ciento provino del TLCAN.
POBLACIÓN HISTORIA Desde 1880 hasta 1930 Argentina fue uno de los 10 países más ricos del mundo, gracias a la rápida expansión de la agricultura y la inversión extranjera en infraestructura. Fuerzas conservadoras dominaron la política argentina hasta 1916, cuando su rival tradicional, el partido Radical, obtuvo control del gobierno. Los radicales, con su énfasis en elecciones justas e instituciones democráticas, abrieron sus puertas a una clase media en rápida expansión y a grupos hasta entonces excluidos del poder. En 1930 los militares expulsaron del poder al anciano presidente radical Hipólito Yrigoyen e introdujeron una nueva década de gobierno conservador. Valiéndose del fraude y de la fuerza cuando era necesario, los gobiernos de los años treinta intentaron contener las corrientes de cambio económico y político que con el tiempo llevaron al surgimiento de Juan Domingo Perón (nacido en 1897). Nuevas fuerzas sociales y políticas procuraban el poder político, incluidas unas fuerzas armadas modernas y los movimientos de trabajadores emergentes de una clase trabajadora urbana en proceso de crecimiento. Los militares derrocaron el gobierno constitucional argentino en 1943. Perón, en aquel entonces coronel del ejército, fue uno de los dirigentes del golpe, y pronto se convirtió en la figura dominante del gobierno desde su puesto de Ministro de Trabajo. Las elecciones lo proclamaron presidente en 1946. Perón impulsó una agresiva política de delegación de autoridad a la clase trabajadora y aumentó considerablemente el número de trabajadores sindicalizados. En 1947, Perón anunció el primer plan quinquenal basado en el crecimiento de industrias que había nacionalizado, y ayudó a establecer la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT). Su dinámica esposa, Eva Duarte de Perón, conocida como Evita (1919-52), desempeñó un papel clave en la obtención de apoyo para su marido. Perón ganó la reelección en 1952, pero los militares lo enviaron al exilio en 1955. En los años cincuenta y sesenta los gobiernos miltares y civiles se alternaron en el poder, tratando, con limitado éxito, de lidiar con un crecimiento económico reducido y continuas demandas sociales y laborales. Las puertas para el retorno de Perón se abrieron a fines de los sesenta y comienzos de los setenta, cuando los gobiernos militares no pudieron reanimar la economía y suprimir la escalada del terrorismo. El 11 de marzo de 1973 Argentina celebró elecciones generales por primera vez en diez años. A Perón se le prohibió postularse, pero los votantes eligieron como Presidente a su suplente, el Dr. Héctor Cámpora. Los adeptos a Perón también obtuvieron fuertes mayorías en ambas cámaras del Congreso. Cámpora renunció en julio de 1973, con lo cual preparó el terreno para una nueva elección. Perón obtuvo una victoria contundente y volvió a la presidencia en octubre de 1973 con su tercera esposa, María Estela Isabel Martínez de Perón, como Vicepresidenta. Durante este período, extremistas de la izquierda y de la derecha llevaron a cabo actos terroristas con una frecuencia que amenazaba el orden público. El gobierno recurrió a una serie de decretos de emergencia, incluido dar autoridad especial al poder ejecutivo para contrarrestar la violencia. Esto permitió que el gobierno encarcelara a las personas por tiempo indefinido sin que se les formularan cargos. Perón falleció el 1 de julio de 1974. Su esposa lo sucedió en el gobierno, pero un golpe militar la destituyó el 24 de marzo de 1976, y las fuerzas armadas ejercieron formalmente el poder hasta el 10 de diciembre de 1983 por conducto de una junta integrada por comandantes de las tres fuerzas. Las fuerzas armadas aplicaron fuertes medidas contra los terroristas y contra muchos sospechosos de simpatizar con ellos. Se restableció el orden fundamental, pero el costo humano de lo que dio en llamarse "El proceso" o "La guerra sucia" fue elevado. Un recuento conservador calcula que entre 10.000 y 30.000 personas "desaparecieron" en el período de 1976 a 1983. Problemas económicos graves, cada vez más denuncias de corrupción, rechazo público ante el abuso de los derechos humanos, y, por último, la derrota del país en 1982 ante el Reino Unido tras un intento fallido por Argentina de apoderarse de las Islas Malvinas/Falkland, se combinaron para desacreditar al régimen militar argentino. La junta levantó la prohibición de los partidos políticos y gradualmente restableció las libertades políticas básicas. El 30 de octubre de 1983 los argentinos fueron a las urnas y elegieron presidente a Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR). El 10 de diciembre de 1983 Alfonsín comenzó un período de gobierno que debía durar seis años. En 1985 y 1987, elevados porcentajes de votantes en elecciones de mitad de período demostraron un continuo apoyo del público a un sistema democrático fuerte y vigoroso. El gobierno encabezado por la UCR tomó medidas para resolver algunos de los problemas más acuciantes, entre ellos dar cuenta de los desaparecidos durante el gobierno militar, establecer el control civil de las fuerzas armadas y consolidar las instituciones democráticas. No obstante, la incapacidad de resolver problemas económicos endémicos, así como de mantener la confianza del público, socavaron la efectividad del gobierno de Alfonsín, quien dejó la presidencia 6 meses antes del final de su mandato, después de que el peronista Carlos Saúl Menem ganara las elecciones presidenciales en 1989. Pese a haberse postulado como candidato populista tradicional, una vez en la presidencia Menem inició una amplia reorganización de las políticas nacionales. Las reformas estructurales en gran escala dieron un vuelco espectacular al papel del estado en la vida económica del país. Un dirigente firme con un programa controvertido, a Menem no le tembló la mano a la hora de emplear los amplios poderes de la presidencia para emitir decretos cuando el Congreso no llegaba al consenso sobre las reformas que él proponía. El llamado Pacto de Olivos con el Partido Radical, la principal oposición, llevó a la reforma constitucional de 1994 que le permitió a Menem procurar y ganar la reelección en 1995 con el 50% de los votos en una contienda electoral con tres candidatos principales. Hacia fines del segundo período de Menem, los inversionistas extranjeros empezaron a dudar de la capacidad de Argentina de cumplir con el servicio de la gran deuda del sector público, especialmente después del incumplimiento de la deuda por parte de Rusia en 1998 y la devaluación de la moneda brasileña en enero de 1999. Estos temores se acentuaron con la inflación del déficit fiscal de Argentina en 1999, el último año de Menem en el gobierno. Fernando de la Rúa, del Partido Radical, basó su candidatura en la lucha contra la corrupción, y derrotó al peronista Eduardo Duhalde en las elecciones presidenciales de 1999. Una vez en el cargo, aumentó los impuestos para eliminar el enorme déficit fiscal que había heredado, pero el aumento impositivo ahogó el crecimiento económico e intensificó la recesión, lo cual llevó a una reducción de los ingresos públicos. Las luchas políticas internas obstaculizaron la adopción de reformas a fondo por el gobierno, y la economía siguió estancándose. La situación política se deterioró aún más cuando el Vicepresidente Chacho Álvarez (el socio menor de la coalición) renunció al cargo, aduciendo falta de apoyo por parte de otros miembros del poder ejecutivo en la investigación de actos de corrupción en el gobierno. Inclusive un paquete de estabilización encabezado por el FMI en diciembre de 2000 fue insuficiente para prevenir la crisis que se cernía sobre el país, dada la incapacidad de De la Rúa de controlar las riendas de la situación fiscal. Durante todo el año 2001 la producción cayó aún más a partir de niveles ya bajos, y el desempleo siguió aumentando. Para fines de 2001 los depositantes en los bancos argentinos retiraban sus fondos mientras se producía una corrida bancaria. Las restricciones que impuso el gobierno impidiendo el acceso de los depositantes a sus cuentas bancarias no hicieron más que alimentar el descontento popular. Proliferaron los saqueos en los supermercados y los daños a la propiedad, primero en las provincias y luego en la Capital Federal. De la Rúa renunció el 20 de diciembre de 2001, después de que la violencia cobrara varias vidas durante los disturbios callejeros que se produjeron en la plaza ubicada directamente frente a la sede del gobierno y sus alrededores. El 23 de diciembre de 2001 una asamblea legislativa eligió a Adolfo Rodríguez Saá como presidente y convocó a elecciones generales para elegir a un nuevo presidente en el plazo de tres meses. Rodríguez Saá anunció inmediatamente que Argentina dejaría de pagar su deuda internacional, pero se comprometió a mantener el régimen de convertibilidad y la paridad 1 a 1 entre el peso y el dólar. No obstante, Rodríguez Saá no pudo encontrar apoyo en su propio partido, lo cual, junto con renovados actos de violencia en la Capital Federal, condujo a su renuncia el 30 de diciembre. Una nueva asamblea legislativa nombró presidente al peronista Eduardo Duhalde el 1 de enero de 2002. A diferencia de sus tres predecesores, Duhalde rápidamente abandonó la paridad del peso con el dólar, que llevaba diez años en vigencia, medida que fue seguida por la depreciación de la moneda y la inflación. Frente a un aumento de la pobreza y continuos disturbios sociales, Duhalde también reforzó los programas sociales del gobierno. En la primera ronda de las elecciones presidenciales el 27 de abril de 2003, el ex presidente Carlos Menem (PJ) obtuvo 24,3% del voto, y Néstor Kirchner, gobernador de la provincia de Santa Cruz (PJ) obtuvo el 22%, seguido de Ricardo Murphy con el 16,4% y Elisa Carrió con el 14.2%. Menem retiró su candidatura de la segunda vuelta el 25 de mayo, después de que las encuestas mostraran un aplastante apoyo a Kirchner. El Presidente Kirchner asumió la presidencia el 25 de mayo de 2003. GOBIERNO Y SITUACIÓN POLÍTICA Sin embargo, a fines de 2001 Argentina volvió a experimentar el tumultuouso cambio político que caracterizó a gran parte de su pasado. El Presidente De la Rúa se vio forzado a renunciar en diciembre de 2001 debido al gran descontento público con las políticas económicas del gobierno, y algunas demostraciones degeneraron en actos de violencia y descontrol. Una asamblea legislativa eligió a Adolfo Rodríguez Saá para que completara el mandato de De la Rúa, pero tampoco pudo obtener apoyo político frente al continuo malestar popular y renunció ese mismo mes. Una nueva asamblea legislativa eligió a Eduardo Duhalde como sucesor de Rodríguez Saá. Duhalde asumió la presidencia el 1 de enero de 2002, en medio de una profunda crisis económica y un amplio repudio a la "clase política" en Argentina, un rechazo dirigido a los tres poderes del estado. Otro factor que contribuyó a la percepción de inestabilidad institucional en Argentina fue el conflicto entre los tres poderes del gobierno a principios de 2002, que culminó en el intento de la legislatura de procesar a los miembros de la Corte Suprema. Pese a las extendidas preocupaciones, la democracia y sus instituciones sobrevivieron la crisis, y el Presidente Kirchner ha tomado con firmeza las riendas del país. La constitución argentina de 1853, en su revisión de 1994, ordena que haya separación entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial tanto a nivel nacional como provincial. Cada provincia también tiene su propia constitución, con una estructura que se asemeja bastante a la nacional. El presidente y el vicepresidente son elegidos por voto directo a períodos de cuatro años. Ambos tienen un límite de dos períodos consecutivos, y pueden volver a postularse para un tercer período o más después de que haya pasado un período como mínimo. El presidente nombra a los ministros del gabinete, y la constitución le concede considerable poder, incluida la autoridad de promulgar leyes por decreto presidencial en situaciones de "necesidad y urgencia" y de vetar partidas presupuestarias. Desde 2001 los senadores se eligen directamente. Cada provincia, incluida la Capital Federal, está representada por tres senadores, cuyo período dura seis años. Un tercio del Senado se renueva cada dos años. Los miembros de la Cámara de Diputados son elegidos directamente a períodos de cuatro años. La ciudadanía elige a la mitad de la cámara baja cada dos años. Ambas cámaras se eligen mediante un sistema de representación proporcional. Los dos partidos más importantes son el Partido Justicialista (PJ, también llamado peronista), fundado en 1945 por Juan Domingo Perón, y la Unión Cívica Radical (UCR), fundada en 1890. Tradicionalmente, la UCR ha contado con más apoyo entre la clase media urbana y el PJ en la clase trabajadora, pero ambos partidos han ampliado su base de simpatizantes. Partidos más pequeños, como el derechista Acción por la República (AR) y el más tendiente a la izquierda, Argentina por una República de Iguales (ARI), ocupan diversas posiciones en el espectro político, y algunos solo actúan en algunas provincias. Históricamente, los trabajadores organizados, en gran medida aliados al partido peronista, así como las fuerzas armadas, han desempeñado papeles considerables en la vida de la nación. Sin embargo, el poder político de los sindicatos ha disminuido, y las fuerza armadas se encuentran firmemente bajo control civil. Repudiadas por el público tras un período de gobierno militar (1976-83) marcado por violaciones de los derechos humanos, la declinación económica y la derrota en la guerra de las Malvinas/Falklands en 1982, en la actualidad las fuerzas armadas son una fuerza voluntaria de menor tamaño. Política gubernamental Altos cargos públicos La embajada argentina en Estados Unidos se encuentra en 1600 New Hampshire Ave. NW, Washington DC 20009; tel (202) 238-6400; fax (202) 332-3171. ECONOMÍA Si bien la mayoría de los observadores para fines de 2001 reconocía que la devaluación y la cesación de pagos eran casi inevitables, la forma en que se realizó la devaluación causó un mayor daño a la economía. Las estrictas limitaciones que se impusieron a las extracciones en efectivo de las cuentas bancarias (medida conocida como "corralito") en diciembre de 2001 tras una prolongada corrida bancaria, fueron seguidas de una congelación en enero de 2002 de prácticamente todas las cuentas bancarias en dólares y su conversión a pesos a un tipo de cambio artificial de 1,4 pesos por dólar. La subsiguiente flotación del peso en febrero de 2002 aumentó el sentido de despojo entre los depositantes. Al mismo tiempo, casi todos los préstamos en dólares dentro de Argentina se convirtieron en pesos 1 a 1. Esta "pesificación asimétrica" ha destruido las planillas de balance de los bancos, junto con su reputación. El sistema bancario, que fuese una vez el más fuerte de Latinoamérica, ha sido ahuecado. El número de bancos y la escala de sus operaciones se está contrayendo, y la mayoría de las operaciones se limita a simples transacciones bancarias. El PIB cayó en 20% entre 1999 y 2002, pero a fines de 2002 se inició la recuperación. Se prevé que en 2003 el PIB aumentará más de 7% y que la inflación se mantendrá baja, al 3%. Las exportaciones aumentaron 17% en los primeros siete meses de 2003 gracias a los precios favorables de los productos primarios agrícolas. Las importaciones aumentaron 41% en los primeros siete meses, tras haber declinado 56% en 2002. La tasa oficial de desempleo cayó por debajo del 16% a fines de 2003. Comercio exterior Estados Unidos tuvo excedentes en su comercio con Argentina todos los años entre 1993 y 2001, puesto que las firmas de Argentina aumentaron sus compras de bienes de capital durante ese período. Esta tendencia refleja la política del gobierno argentino de fomentar la actualización y la competitividad de la industria mediante aranceles relativamente más bajos para los bienes de capital. No obstante, las exportaciones de Argentina a los Estados Unidos subieron a US$2.900.000 millones en 2002, mientras que las importaciones cayeron a US$1.800.000 millones, dejando a Argentina con la cifra récord de US$1.100.000 de superávit comercial. De todas las exportaciones de Argentina en 2002, Estados Unidos compró el 11,3%, y aportó el 20,1% de sus importaciones. Si bien los modelos comerciales de Argentina pueden verse afectados por los factores ya enumerados, es probable que sus principales mercados sigan siendo los países del MERCOSUR, los del TLCAN y la Unión Europea. También es probable que estas mismas zonas sigan siendo su principal fuente de importaciones. Acuerdo comercial del MERCOSUR Argentina está adherida a la mayoría de los acuerdos y tratados internacionales de propiedad intelectual. Es miembro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Congreso argentino ratificó los acuerdos de la Ronda Uruguay, incluidas las medidas de propiedad intelectual, como Ley 24425 el 5 de enero de 1995. No obstante, la protección adecuada de las patentes de fármacos ha sido un tema bilateral muy controvertido. En mayo de 1997, EE.UU. suspendió 50% de los beneficios del sistema generalizado de preferencias para Argentina debido a su insatisfactoria ley de patentes de productos farmacéuticos. En noviembre de 2000, tras años de prolongado debate, entró en vigencia una nueva ley de patentes, y se emitió un número de patentes farmacéuticas. Esta ley mejoró la ley argentina de patentes, pero ofrece menos protección que la contemplada por el Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (Acuerdo TRIPS). En abril de 2002 las negociaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Argentina aclararon aspectos del sistema argentino de propiedad intelectual, por ejemplo medidas relativas a la patentabilidad de microorganismos y el régimen de restricciones a las importaciones. Además, el gobierno de Argentina convino en proteger productos obtenidos de procesos patentados y garantizar que se cuente con medidas cautelares en procedimientos judiciales de propiedad intelectual, entre otras. Se prevé que el Congreso aprobará la enmienda restante para fines de 2003. Por último, de los asuntos que todavía siguen pendientes, incluida la protección de datos, el gobierno de Estados Unidos retiene su derecho a procurar resolución al amparo del mecanismo de la OMC para la resolución de controversias. Por su lado, el gobierno de Estados Unidos se compromete a considerar todas las solicitudes de Argentina de ampliar el acceso al mercado de los productos argentinos tan pronto como se promulgue la ley estadounidense que autorice nuevamente el sistema generalizado de preferencias comerciales. Inversiones SEGURIDAD NACIONAL RELACIONES EXTERIORES Deseosa de estrechar lazos con países industrializados, Argentina dejó el Movimiento de Países No Alineados a principios de los años noventa y estableció relaciones con la OCDE. Argentina se ha convertido en una importante proponente de la no proliferación de armas nucleares en todo el mundo. Fuerte partidaria de una mayor estabilidad regional en Sudamérica, Argentina ha revitalizado su relación con Brasil; resuelto persistentes disputas fronterizas con Chile; desalentado golpes militares en Ecuador y Paraguay; junto con Estados Unidos, Brasil y Chile, prestado servicio como uno de los cuatro garantes del proceso de paz entre Ecuador y Perú, y restablecido relaciones diplomáticas con el Reino Unido. En 1998 el Presidente Menem realizó una visita de estado al Reino Unido y el Príncipe Carlos retribuyó la visita. En 1999 los dos países convinieron en normalizar los viajes a las Malvinas/Falklands desde el continente y reanudar los vuelos directos. RELACIONES ENTRE LOS ESTADOS UNIDOS Y ARGENTINA Funciones de la embajada de Estados Unidos Los agregados del Departamento de Justicia — incluidos la DEA y el FBI — , el Servicio de Aduanas, la Administración Federal de Aeronáutica y otros organismos federales acreditados en Argentina colaboran estrechamente con sus homólogos argentinos en materia de delitos internacionales y otros aspectos de interés. Los medios de comunicación activos y sofisticados, junto con un creciente interés positivo en la cultura y la sociedad de Estados Unidos, hacen de Argentina un clima excepcionalmente receptivo al intercambio cultural y de información que también realiza la embajada. Desde 1994 el programa de becarios Fulbright ha triplicado con creces el número de becas anuales que otorga a estudiantes argentinos y estadounidenses. La sección consular de la embajada se ocupa del paradero y el bienestar de más de 20.000 estadounidenses que residen en Argentina y más de 300.000 turistas que llegan cada año. El personal del consulado también otorga pasaportes a ciudadanos de Estados Unidos, y atiende otras necesidades como servicios notariales, emisión de votos, Seguridad Social y otros. Al finalizar la participación de Argentina en el programa de exención de visas en febrero de 2002, los turistas y estudiantes argentinos, así como personas que buscan trabajo en Estados Unidos, deben tener visa de no inmigrante. La sección consular tramita solicitudes de visa para no inmigrantes de personas que desean visitar los Estados Unidos como turistas, estudiantes, trabajadores temporarios y otros fines, así como visas de inmigrante para personas que reúnen los requisitos para radicarse definitivamente en Estados Unidos. El Departamento de Defensa está representado por el U.S. Military Group y la Oficina del Agregado de Defensa, que velan por los contactos estrechos entre las fuerzas militares y de defensa de ambos países, y por la cooperación en materia de seguridad con las fuerzas armadas de Argentina. Altos cargos de la Embajada de los Estados Unidos La Embajada de Estados Unidos (U.S. Embassy) y el Consulado General en Argentina se encuentran en Avenida Colombia 4300, barrio de Palermo, Buenos Aires. Los interesados pueden comunicarse con las oficinas de la misión por teléfono (54)(11) 5777-4533/34 o por fax (54)(11) 5777-4240. Las direcciones postales son: U.S. Embassy Buenos Aires, APO AA 34034; o Avenida Colombia 4300, 1425 Buenos Aires, Argentina. Otros contactos Departamento de Comercio de los Estados Unidos | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||