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Publicado en la página de opinión del Sacramento Bee Secretary Colin L. Powell Washington, DC 1 de diciembre de 2004En esta fecha, en que se celebra el Día Mundial del SIDA, en nuestro pensamiento están las millones de personas en todo el mundo infectadas por el VIH/SIDA. El Día Mundial del SIDA es ocasión para reflexionar sobre el número trágico de víctimas que esta enfermedad sigue causando: 8.000 muertes cada día. También nos permite recordar que los gobiernos y los ciudadanos de todo el mundo tienen el poder para tomar medidas que salvarán vidas y aliviarán el sufrimiento.
De nuestra parte, los estadounidenses pueden enorgullecerse de que los Estados Unidos vayan a la cabeza de la respuesta internacional a este reto mundial.
El Plan de Emergencia del Presidente Bush para socorrer a los infectados por el SIDA ha transformado la respuesta mundial, elevando el VIH/SIDA a los niveles más altos de debate y acción internacionales.
Han transcurrido menos de dos años desde que el Presidente Bush anunció el Plan de Emergencia, iniciativa quinquenal por un valor de US$15.000 millones centrada en la prevención, la atención y el tratamiento. El Plan de Emergencia, cuando ya esté plenamente financiado, será la iniciativa de salud internacional de mayor envergadura que haya tomado una nación para combatir una sola enfermedad.
El compromiso de los EE.UU. hace eco de la opinión del Presidente Bush en el sentido de que el VIH/SIDA no es sólo una crisis humanitaria mundial sino una cuestión de política exterior de la mayor importancia. No se puede permitir que continúe azotando una epidemia que destruye los cimientos sociales de países enteros, dejando a su paso a los estados sumidos en la inestabilidad y la indigencia. La "burocracia como de costumbre" era inaceptable al enfrentar esta emergencia y hemos procedido con apremio.
El Gobierno de los Estados Unidos ha logrado un progreso extraordinario durante el primer año de aplicación del Plan de Emergencia. Ha invertido US$2.400 millones --cifra que supera el total aportado por el resto de los países donantes-- para prolongar las vidas y aliviar el sufrimiento de los infectados por el VIH/SIDA. Los Estados Unidos apoyan millares de programas que proporcionarán terapia antirretroviral a más de 200.000 personas en 15 países en este primer año. Tan sólo en Africa al Sur del Sahara, esto duplicará el número de personas que recibirá este tratamiento salvador.
Una de esas personas es Buse Banga, de Zambia. Cuando llegó al Hospicio Madre Teresa, en Lusaka, Buse estaba en coma. Sus vecinos la habían dado por muerta. Pero tan sólo después de dos semanas de tratamiento antirretroviral en un consultorio patrocinado por los EE.UU., Buse abrió los ojos. Varios días después, volvió a casa, llena de orgullo y de vida, ante el asombro y la dicha de sus familiares y amigos. Hacia 2008, el Plan de Emergencia ayudará a que unos 2 millones más de personas tengan una experiencia similar a la de Buse.
Los Estados Unidos, además de sus esfuerzos bilaterales, a través de su función en las organizaciones internacionales como el ONUSIDA y el Fondo Mundial de Lucha Contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, están ayudando a otros gobiernos donantes a fortalecer su compromiso para contener la propagación de las enfermedades infecciosas. El Presidente Bush aportó la contribución fundadora al Fondo Mundial, y los Estados Unidos siguen siendo de lejos su mayor donante mundial.
El Plan de Emergencia del Presidente está colaborando con el Fondo Mundial y otras organizaciones internacionales para poner en práctica la iniciativa "Los Tres" en los países que reciben asistencia: un plan nacional, una autoridad coordinadora nacional y un sistema nacional de vigilancia y evaluación. De esta forma, la comunidad de naciones está realizando un esfuerzo mundial más coordinado y eficaz para lograr nuestro objetivo común de derrotar el VIH/SIDA.
El pueblo estadounidense ha emprendido una misión histórica para hacer retroceder la marea del VIH/SIDA, y colabora con gobiernos y comunidades en todo el mundo para dar esperanza a los millones de personas que viven a la sombra del VIH/SIDA.
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